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La vida es sueño - Pedro Calderón de la Barca La vida es sueño Pedro Calderón de la Barca · 1635
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Edición: Luis Navarro, Madrid, 1881 (Teatro selecto, tomo I, ed. Marcelino Menéndez Pelayo) · Narración: KendalRigans, LibriVox · Texto: Project Gutenberg

Vista previa · Capítulo I
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Fragmento sincronizado
Hipogrifo violento Que corriste parejas con el viento, ¿Dónde rayo sin llama, Pájaro sin matiz, pez sin escama, Y bruto sin instinto Natural, al confuso laberinto Destas desnudas peñas Te desbocas, arrastras y despeñas? Quédate en este monte, Donde tengan los brutos su Faetonte; Que yo, sin más camino Que el que me dan las leyes del destino. Ciega y desesperada Bajaré la aspereza enmarañada Deste monte eminente, Que arruga al sol el ceño de su frente. Mal, Polonia, recibes A un extranjero, pues con sangre escribes Su entrada en tus arenas, Y apénas llega, cuando llega á penas. Bien mi suerte lo dice; ¿Mas dónde halló piedad un infelice? CLARIN. Dí dos, y no me dejes En la posada á mí cuando te quejes; Que si dos hemos sido Los que de nuestra patria hemos salido A probar aventuras, Dos los que entre desdichas y locuras Aquí habemos llegado, Y dos los que del monte hemos rodado, ¿No es razon que yo sienta Meterme en el pesar, y no en la cuenta? ROSAURA. No te quiero dar parte En mis quejas, Clarin, por no quitarte, Llorando tu desvelo, El derecho que tienes tú al consuelo. Que tanto gusto habia En quejarse, un filósofo decia, Que, á trueco de quejarse, Habian las desdichas de buscarse. CLARIN. El filósofo era Un borracho barbon: ¡oh! ¡quién le diera Más de mil bofetadas! Quejárase despues de muy bien dadas. ¿Mas qué haremos, señora, A pié, solos, perdidos y á esta hora En un desierto monte, Cuando se parte el sol á otro horizonte? ROSAURA. ¡Quién ha visto sucesos tan extraños! Mas si la vista no padece engaños Que hace la fantasía, A la medrosa luz que áun tiene el dia, Me parece que veo Un edificio. CLARIN. Ó miente mi deseo, Ó termino las señas. ROSAURA. Rústico nace entre desnudas peñas Un palacio tan breve, Que al sol apénas á mirar se atreve: Con tan rudo artificio La arquitectura está de su edificio, Que parece, á las plantas De tantas rocas y de peñas tantas Que al sol tocan la lumbre, Peñasco que ha rodado de la cumbre. CLARIN. Vámonos acercando; Que este es mucho mirar, señora, cuando Es mejor que la gente Que habita en ella, generosamente Nos admita. ROSAURA. La puerta (Mejor diré funesta boca) abierta Está, y desde su centro Nace la noche, pues la engendra dentro. (Suenan dentro cadenas.) CLARIN. ¡Qué es lo que escucho, cielo! ROSAURA. Inmóvil bulto soy de fuego y hielo. CLARIN. ¿Cadenita hay que suena? Mátenme, si no es galeote en pena: Bien mi temor lo dice. ESCENA II. SEGISMUNDO, en la torre.—ROSAURA, CLARIN. SEGISM. (Dentro.) ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! ROSAURA. ¡Qué triste voz escucho! Con nuevas penas y tormentos lucho. CLARIN. Yo con nuevos temores. ROSAURA. Clarin... CLARIN. Señora... ROSAURA. Huyamos los rigores Desta encantada torre. CLARIN. Yo áun no tengo Ánimo para huir, cuando á eso vengo. ROSAURA. ¿No es breve luz aquella Caduca exhalacion, pálida estrella, Que en trémulos desmayos, Pulsando ardores y latiendo rayos, Hace más tenebrosa La oscura habitacion con luz dudosa? Sí, pues á sus reflejos Puedo determinar (aunque de léjos) Una prision oscura, Que es de un vivo cadáver sepultura; Y porque más me asombre, En el traje de fiera yace un hombre De prisiones cargado, Y sólo de una luz acompañado. Pues huir no podemos, Desde aquí sus desdichas escuchemos: Sepamos lo que dice. (Abrense las hojas de la puerta, y descúbrese Segismundo con una cadena y vestido de pieles. Hay luz en la torre.) SEGISM. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar, cielos, pretendo, Ya que me tratais así, Qué delito cometí Contra vosotros naciendo: Aunque si nací, ya entiendo Qué delito he cometido: Bastante causa ha tenido Vuestra justicia y rigor, Pues el delito mayor Del hombre es haber nacido. Solo quisiera saber Para apurar mis desvelos (Dejando á una parte, cielos, El delito del nacer), ¿Qué más os pude ofender, Para castigarme más? ¿No nacieron los demas? Pues si los demas nacieron, ¿Qué privilegios tuvieron Que yo no gocé jamás? Nace el ave, y con las galas Que le dan belleza suma, Apénas es flor de pluma, Ó ramillete con alas, Cuando las etéreas alas Corta con velocidad, Negándose á la piedad Del nido que deja en calma: ¿Y teniendo yo más alma, Tengo ménos libertad? Nace el bruto, y con la piel Que dibujan manchas bellas, Apénas signo es de estrellas (Gracias al docto pincel), Cuando atrevido y cruel, La humana necesidad Le enseña á tener crueldad, Monstruo de su laberinto: ¿Y yo con mejor instinto Tengo ménos libertad? Nace el pez, que no respira, Aborto de ovas y lamas, Y apénas bajel de escamas Sobre las ondas se mira, Cuando á todas partes gira, Midiendo la inmensidad De tanta capacidad Como le da el centro frio: ¿Y yo con más albedrío Tengo ménos libertad? Nace el arroyo, culebra Que entre flores se desata, Y apénas, sierpe de plata, Entre las flores se quiebra, Cuando músico celebra De las flores la piedad, Que le da la majestad Del campo abierto á su huida: ¿Y teniendo yo más vida Tengo ménos libertad? En llegando á esta pasion, Un volcan, un Etna hecho, Quisiera arrancar del pecho Pedazos del corazon: ¿Qué ley, justicia ó razon Negar á los hombres sabe Privilegio tan süave, Excepcion tan principal, Que Dios le ha dado á un cristal, Á un pez, á un bruto y á un ave? ROSAURA. Temor y piedad en mí Sus razones han causado. SEGISM. ¿Quién mis voces ha escuchado? ¿Es Clotaldo? CLARIN. (Ap. á su amo.) Dí que sí. ROSAURA. No es sino un triste (¡ay de mí!) Que en estas bóvedas frias Oyó tus melancolías. SEGISM. Pues muerte aquí te daré, Porque no sepas que sé (Ásela.) Que sabes flaquezas mias. Sólo porque me has oido, Entre mis membrudos brazos Te tengo de hacer pedazos. CLARIN. Yo soy sordo, y no he podido Escucharte. ROSAURA. Si has nacido Humano, baste el postrarme Á tus piés para librarme. SEGISM. Tu voz pudo enternecerme, Tu presencia suspenderme Y tu respeto turbarme. ¿Quién eres? que aunque yo aquí Tan poco del mundo sé, Que cuna y sepulcro fué Esta torre para mí: Y aunque desde que nací (Si esto es nacer) sólo advierto Este rústico desierto, Donde miserable vivo, Siendo un esqueleto vivo, Siendo un animado muerto: Y aunque nunca ví ni hablé, Sino á un hombre solamente Que aquí mis desdichas siente, Por quien las noticias sé De cielo y tierra, y aunque Aquí, porque más te asombres Y monstruo humano me nombres, Entre asombros y quimeras, Soy un hombre de las fieras, Y una fiera de los hombres: Y aunque en desdichas tan graves La política he estudiado, De los brutos enseñado, Advertido de las aves, Y de los astros süaves Los círculos he medido; Tú sólo, tú has suspendido La pasion á mis enojos, La suspension á mis ojos, La admiracion á mi oido. Con cada vez que te veo Nueva admiracion me das, Y cuando te miro más, Aun más mirarte deseo. Ojos hidrópicos creo Que mis ojos deben ser; Pues cuando es muerte el beber, Beben más, y desta suerte, Viendo que el ver me da muerte, Estoy muriendo por ver. Pero véate yo y muera; Que no sé, rendido ya. Si el verte muerte me da, El no verte qué me diera. Fuera, más que muerte fiera. Ira, rabia y dolor fuerte; Fuera muerte: desta suerte Su rigor he ponderado. Pues dar vida á un desdichado Es dar á un dichoso muerte. ROSAURA. Con asombro de mirarte. Con admiracion de oirte, Ni sé qué pueda decirte. Ni qué pueda preguntarte: Sólo diré que á esta parte Hoy el cielo me ha guiado Para haberme consolado, Si consuelo puede ser Del que es desdichado, ver Otro que es más desdichado. Cuentan de un sabio, que un dia Tan pobre y mísero estaba, Que sólo se sustentaba De unas yerbas que cogia. ¿Habrá otro (entre sí decia) Más pobre y triste que yo? Y cuando el rostro volvió, Halló la respuesta, viendo Que iba otro sabio cogiendo Las hojas que él arrojó. Quejoso de la fortuna Yo en este mundo vivia, Y cuando entre mí decia: ¿Habrá otra persona alguna De suerte más importuna? Piadoso me has respondido; Pues volviendo en mi sentido. Hallo que las penas mias, Para hacerlas tú alegrías Las hubieras recogido. Y por si acaso mis penas Pueden en algo aliviarte, Óyelas atento, y toma Las que dellas me sobraren. Yo soy... ESCENA III. CLOTALDO, SOLDADOS.—SEGISMUNDO, ROSAURA, CLARIN. CLOTAL. (Dentro.) Guardas desta torre, Que, dormidas ó cobardes, Dísteis paso á dos personas Que han quebrantado la cárcel... ROSAURA. Nueva confusion padezco. SEGISM. Este es Clotaldo, mi alcaide. ¿Aun no acaban mis desdichas? CLOTAL. (Dentro.) Acudid, y vigilantes, Sin que puedan defenderse, Ó prendedles, ó matadles. Voces. (Dentro.) ¡Traicion! CLARIN. Guardas desta torre. Que entrar aquí nos dejasteis. Pues que nos dais á escoger. El prendernos es

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